viernes, 16 de agosto de 2013

Un nuevo viaje




Muchas veces me siento como si estuviera fuera de lugar, como si el mundo que me rodeara no fuera conmigo. Hace tiempo que deje de entender las cosas. Es posible que mi mente sea demasiado complicada para que pueda entender esta realidad y crea una versión distinta. O puede ser también que mi mente sea demasiado sencilla para esta realidad complicada, quien sabe. Lo cierto es que muchas veces me siento perdida y por eso admiro y quiero a mi lado esas personas que me dicen la verdad a la cara y que me muestran su forma de ver las cosas, su visión y su actitud hacia el mundo. Se de sobra que mi forma de pensar, de razonar y de ver las cosas no es ni mucho menos la correcta aunque en mi perturbada mente así lo crea. Siempre he querido saber la verdad y comprender a las personas, su forma de pensar, de actuar… muchas veces no lo consigo y me frustro. 

Creo que todo tiene una razón de ser y por lo tanto, siempre busco el porqué de las acciones de los demás. Esa filosofía me la aplico a mí misma también y muchas veces me vuelvo loca intentando averiguar que me ha hecho hacer esto o decir aquello. Hay momentos como ahora mismo en los que me saturo y necesito unas vacaciones de mi misma. Intento rodearme de gente que me hagan reír, me distraigan, me cuenten sus historias y poder aconsejarlas,… ayudar a los demás con sus problemas siempre es gratificante pero resulta un poco incoherente cuando tú mismo no eres capaz de solucionar los tuyos. 

Si por mí fuera iniciaría un largo viaje hacia mi yo interior. Y al no saber cómo hacerlo busco alguien que me comprenda para así poder entenderme yo también. Realmente eso es lo que hacía hasta ahora pero gracias a los consejos de una gran amiga, me ha hecho ver que realmente ese viaje lo tengo que hacer sola, que realmente nadie tiene a nadie. Nacemos solos y morimos de igual manera. Somos nosotros los que al final asumimos las consecuencias de nuestros actos y los que tenemos que enfrentarnos al mundo. Los amigos, familia, la pareja están para ayudarnos en ese camino y para que cuando nos caigamos nos ayuden a levantarnos, para que cuando estemos perdidos nos ayuden a encontrar el camino correcto brindándonos la luz del cariño, comprensión y muchas veces reprendiéndonos por nuestros malos actos. 

Aunque realmente estemos solos ante la vida no podemos prescindir de los demás, ya que al final forman parte de nosotros. Cada persona que comparte un poco de tu vida tiene un pequeño espacio en tu corazón. Cada amigo por ejemplo tiene algo que ofrecernos o enseñarnos. La familia muchas veces viene con la lección en la vida de que tenemos que aceptar los defectos de los demás y aun así quererlos igual. 

Hasta ahora he tenido una manera bastante pesimista de ver la realidad aunque es cierto que he tenido momentos buenos. Antes siempre pensaba en el bien de los demás aunque eso al fin y al cabo me acabara perjudicando a mí, dejaba que las cosas me afectaran demasiado. Pero ahora ha llegado el momento de iniciar el camino hacia el aprendizaje personal, empezar a quererme más a mí misma, adquirir más confianza, aprender a ver la vida de una manera más optimista y a dejar de intentar entender siempre a los demás. Pero sobre todo ha llegado el momento de centrarme en mí misma. 

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